DEP Eduardo Puelles
Tras el cobarde y vil asesinato perpetrado por los iluminados de siempre, sólo puedo manifestar mi solidaridad con la familia del policía nacional asesinado, y más profundo asco y desprecio a los malnacidos que creen que el tiro en la nuca y el coche bomba son medios legítimos para luchar por la “liberación nacional”.
Dicho esto, no me quiero olvidar de los engañabobos, esos que con un discurso ambiguo se ganan la simpatía y los votos de algunos ingenuos diciendo que quieren que termine lo que ellos llaman conflicto, los que no condenan ni dejan de condenar sino todo lo contrario, pero que se les llena la boca hablando de diálogo. Esos supuestos demócratas que hablan de paz pero que desaparecen misteriosamente cuando hay un atentado. A estos que nos quieren convencer de que lo que hay en Euskadi es un conflicto entre un estado opresor y un pueblo que lucha legítimamente por su libertad, tengo que decirles que cada vez engañan a menos gente, porque merecen el mismo desprecio que los que defienden abiertamente el terrorismo, porque son sólo el mismo perro con distinto collar, un collar políticamente correcto.